30 mayo 2016

Sharp Practice 2: Primer escenario


Ayer sábado jugamos, por fin, nuestro primer escenario de "Sharp Practice 2" en el Club Comandante (Málaga). ¡Por fin!


A estas alturas ya se sabe todo acerca de "Sharp Practice 2", así que basta con decir que se trata de la nueva edición de este veterano reglamento de grandes escaramuzas de Too Fat Lardies ambientado en la era de la pólvora negra y que, en esta nueva edición, ha perdido bastante complejidad y ganado jugabilidad junto con muchos de los mecanismos de "Chain of Command". En su día, me leí unas cuantas veces la primera edición, con ganas de preparar escenarios ambientados en la Guerra de Franceses e Indios, pero no pudo ser; demasiada complejidad en las reglas, demasiado embrollado todo, muchas cartas... Esta vez, en cambio, ha sido bastante fácil leer el reglamento y entenderlo para preparar un escenario de prueba ambientado en la Guerra de Independencia Americana.



La mesa de juego. Una tranquila área rural norteamericana en 1777. Jugamos el Escenario 5: Ataque a un Objetivo, en el que el Jugador Británico (Quino y yo) tiene que capturar el Punto de Despliegue Principal enemigo que representa una estructura importante para los rebeldes, llevados por Dani, José Antonio y Manolo.
Las fuerzas enfrentadas eran básicas, de las que trae el Reglamento: "Mixed Regular Force" para los británicos y "Sundry Rebels" para los americanos. De esta manera, podíamos empezar a jugar rápidamente. En cuanto a los elementos de apoyo, el Jugador Británico consiguió 16 puntos para adquirirlos y el Jugador Americano, 8.
En la foto se pueden ver los Puntos de Despliegue de ambos bandos (el Jugador Británico "compró" uno Secundario para poder flanquear las posiciones rebeldes en el cementerio).



El Punto de Despliegue Principal del Jugador Americano, situado mediante una tirada aleatoria en el cementerio que proporcionaba, por tanto, cobertura fuerte. Dentro, las primeras unidades americanas, listas para presentar batalla.
Verdaderamente, pudimos empezar a jugar rápidamente, pues las reglas son fáciles de entender y aplicar aunque están llenas de detalles que las hacen, en mi opinión, muy apropiadas para jugar partidas tranquilitas de uno contra uno.
El cañón rebelde es una de sus opciones de apoyo, junto con munición adicional de metralla. Malvados colonos...



Las primeras Cartas de Líderes salieron rápidamente del mazo, así que las unidades comenzaron a aparecer sobre la mesa. Inevitablemente, mi Grupo de Infantería Ligera en escaramuza fue la primera unidad que desplegamos, para ir molestando al enemigo.



Y comenzaron a ganarse la paga de inmediato, acaparando todo el fuego enemigo mientras iban llegando al campo de batalla nuevas unidades británicas: infantería ligera en orden cerrado y un cañón ligero que aun tenía que subir a la cima de la colina. Ya en estos primeros momentos pudimos comprobar lo fácil que es usar y aplicar las reglas, y lo rápido que fluye el juego, aunque es fundamental tener muy claro cuales son las reglas especiales de cada unidad (realmente importantes) para poder usarlas. En ningún momento de la partida me acordé de la regla especial "Sharp Practice" de mis escaramuceadores...





La población local, atenta a las maniobras de las fuerzas enfrentadas.



Rápidamente, la posición americana se llenó de tropas rebeldes. Es muy útil mantenerlas en formación, aunque maniobrar de esta manera sea un poco más complejo.



Por fin llegó Lord Percy al campo de batalla, al mando de una formación de tropas regulares y una banda de Indios, otra de nuestras opciones de apoyo. Como toque final, un músico a su lado (que resultó ser tremendamente útil al doblar la distancia de mando del líder). Mi idea era, con estas fuerzas, flanquear la sólida posición americana mientras Quino los mantenía entretenidos frontalmente.
Otro gran detalle de este reglamento es la posibilidad de personalizar a los Líderes, al menos a los que son Oficiales. Para el próximo escenario espero contar con unos cuantos personajes curiosos.



Para contrarrestar mi maniobra de flanqueo, aparecieron unos cuantos escaramuceadores irregulares al mando de Mel Gibson, nada menos.



Todo parecía indicar que iba a haber un buen combate en este lado del campo de batalla. Algo que nos llamó la atención, fue la dificultad de cruzar obstáculos lineales. Las unidades necesitan sus dos acciones para lograrlo, lanzando 2 D6 de movimiento y descartando el menor de ellos. Por tanto, ralentizan bastante el movimiento, algo a tener en cuenta.



Como no podía ser de otra manera, Quino y yo nos dejamos llevar y lanzamos a la carga a los Indios, "por probar las reglas de combate cuerpo a cuerpo". El combate cuerpo a cuerpo puede ser devastador para todo el que esté implicado en el mismo y, retrospectivamente, creo que no fue muy buena idea arriesgar los Indios de esta manera, pero estábamos probando el reglamento y se trataba de mi bonita colección de figuras de Conquest Miniatures contra una chusma miliciana de Perry Miniatures...



Por supuesto, fue un desastre. La regla especial "Tomahawk" me permitió poner tres marcadores de Shock en la unidad de milicianos, pero en el combate no causé ni una baja con mis 12 D6 mientras Mel Gibson causó dos bajas con sus 5 D6. Los Indios acabaron retirándose 9" ante la furiosa mirada de Lord Percy que, claramente, iba a tener que usar sus regulares para "hacer el trabajo".



Al tratarse de un escenario de prueba, jugamos realmente poco y estuvimos más tiempo repasando las reglas e intentando aplicarlas bien. Por tanto, no hay muchas fotos ni se trata de un buen informe de batalla. Resumiendo, a lo largo de los siguientes turnos, los Británicos intentamos maniobrar nuestras fuerzas para llegar al contacto mientras los americanos se dedicaron a desplegarse para disparar con la mayor cantidad de armas posibles.
En la foto, tras algo de castigo y una nueva carga fallida de los Indios (que quizá deberían haber avanzado por el flaco para tomar la granja), los milicianos de Mel Gibson se retiran a nuevas posiciones, una vez cumplida su misión de ralentizar nuestro avance. Entre sus filas había un Buen Tirador que, en definitiva, no hizo nada en todo el escenario.



Mientras, en el flanco derecho, Quino lo estaba pasando realmente mal.Nuestros escaramuceadores se habían retirado al otro lado de la colina, superados por sus marcadores de Shock, mientras el cañón había perdido dos de sus artilleros. La Infantería Ligera en orden cerrado, finalmente, logró situarse en el borde del bosque y se dedicó a disparar descargas incontroladas contra los muchos objetivos disponibles (una vez más, nos olvidamos por completo de sus habilidades y reglas especiales).



Finalmente, y viendo que llegaba la hora de dejarlo, los Británicos decidimos aceptar la derrota ante lo delicado de nuestra situación, con el flanco derecho muy debilitado y el izquierdo lejos de la acción.

¿Mis impresiones? Un reglamento de escaramuza con un potencial tremendo para jugar acciones de tamaño compañía en la que el Mando es realmente importante. Los líderes y las Cartas de Órdenes son fundamentales para ganar o, por lo menos, para perder con gracia. Lord Percy demostró su valía dirigiendo a la mayor parte de las tropas británicas y el humilde Mel Gibson hizo un trabajo fenomenal con su Iniciativa 1.
En cuanto a las unidades, están muy bien equilibradas y cuentan con las reglas y habilidades necesarias para que tengan personalidad. Creo que las partidas más divertidas y gratificantes serán esas en las que haya una buena variedad de unidades, como las de esta Guerra o la de Franceses e Indios.
En definitiva, me ha gustado mucho, y estoy deseando jugar un nuevo escenario.





Mis Indios de Conquest Miniatures. Miniaturas pequeñitas y muy finas.



Y Magua. No habría venido mal que estuviese al mando de sus guerreros, dejando a Lord Percy libre para luchar de una manera más civilizada.



Finalmente, algunas de las figuras que tengo, para este conflicto, de Galloping Major Wargames. Más "recias" que las otras pero llenas de carácter y muy bonitas. Posiblemente, las use para hacerme fuerzas de la Guerra de Franceses e Indios, por el variado catálogo que tienen.

23 mayo 2016

Recreación Histórica "Paz de la Alpujarra" 2016


Entre 1568 y 1571, durante el reinado de Felipe II, tuvo lugar la llamada Rebelión de las Alpujarras en la que los moriscos del antiguo y sometido Reino de Granada se alzaron en armas contra las abusivas leyes que se les había impuesto.

El Arzobispo de Granada, Pedro Guerrero, logró reunir en 1565 un Sínodo Provincial de los obispos del Reino de Granada en el que se decidió cambiar la política de persuasión, integradora, mantenida hasta entonces con los moriscos, por una de abierta represión con el fin de convertir a éstos, prohibiéndoles sus costumbres y tradiciones, en verdaderos cristianos. Se prohibirían su lengua, sus vestidos peculiares, los baños y las ceremonias de culto junto con sus ritos, impidéndoles seguir sus preceptos coránicos. En definitiva, deberían aplicarse las prohibiciones acordadas en la Junta de 1526, en Granada, y que Carlos I había dejado en suspenso a cambio de 80.000 ducados que entregaron entonces los moriscos. Esta vez, el Rey era Felipe II, mucho más radical y corto de miras, y el 1 de enero de 1567 fue proclamada la Pragmática Sanción que pondría en efecto todas esas medidas, a pesar de las protestas de personajes tales como el Capitán General de Granada, Íñigo López de Mendoza y Mendoza o notables moriscos como Hernando el Habaquí y Juan Hernández Modafal que, hasta entonces, se había comportado como leales súbditos de la Corona.

Inmediatamente después de proclamada esta Sanción, los moriscos, ya muy molestos por sus condiciones de vida, comenzaron a preparar una revuelta desde el barrio del Albaicín, en Granada. En septiembre de 1568, proclamaron como Rey a Hernando de Córdoba y Valor, elegido por ser descendiente de los antiguos Califas de Córdoba. Por ello, tomó el nombre de Abén Humeya.
La rebelión se inició por fin la víspera de Navidad en la aldea de Béznar, en el Valle de Lecrín y pronto se unieron muchas otras comunidades de la Alpujarra, pero no los habitantes del Albaicín, con lo que la sublevación no triunfó en Granada, con fatales consecuencias a largo plazo, al quedar privados de una verdadera capital y su numerosa población morisca.


La primera fase de la revuelta, hasta marzo de 1568, fue la más salvaje de todas, por ambos bandos, y estuvo llena de excesos y venganzas en las que fueron destruidas iglesias y asesinados curas y religiosos mientras las tropas cristianas se lanzaban al pillaje, el asesinato y las violaciones por tratarse en su mayoría de milicias indisciplinadas. Militarmente, ningún bando consiguió gran cosa.

La segunda fase de la guerra abarcó de marzo de 1569 a enero de 1570 y estuvo dominada por los numerosos ataques de los moriscos, reforzados con nuevos rebeldes procedentes de otras regiones. Abén Humeya duró como rey hasta octubre, cuando fue asesinado en Laujar del Andarax por los suyos debido a sus muchos excesos, quedando Abén Aboo como cabecilla de la revuelta.

La tercera fase comenzó en enero de 1570, cuando Felipe II, harto de la poca efectividad del Marqués de Mondéjar para atajar el problema, lo destituyó como Capitán General y nombró a su medio hermano Juan de Austria como jefe de un ejército de 12.000 soldados profesionales traídos de Italia y el Levante para sustituir a la milicia local. A finales de abril, Don Juan de Austria entró en la Alpujarra e instaló su campamento en el campo de los Padules, donde se le unió otro ejército de 8.000 hombres al mando del Duque de Sessa, Gonzalo Fernández de Córdoba, tras cruzar la Alpujarra de este a oeste desde Granada. Frente a ellos, podía haber unos 25.000 rebeldes, incluyendo 4.000 turcos y berberiscos llegados del norte de África.

La cuarta fase de la guerra se extendió de abril de 1570 a la primavera de 1571 y en ella Don Juan de Austria entró a sangre y fuego en la Alpujarra, sin miramientos, destruyéndolo todo a su paso, aniquilando a los rebeldes y tomando prisioneros a los no combatientes. Inevitablemente, sus métodos expeditivos produjeron una fisura en la voluntad de lucha de los moriscos, y un gran parte de éstos se presentaron en mayo en Fondón de Andarax para negociar su rendición o para poder marcharse al norte de África. El líder del partido negociador, Hernando el Habaquí, no tardó en ser detenido y ajusticiado por orden de Abén Aboo, quien se desplazó entonces a la Serranía de Ronda con los últimos irreductibles. Finalmente, él mismo murió asesinado a manos de sus seguidores en una cueva de Bérchules cuando ya todo estaba perdido.



A partir del uno de noviembre de 1570, los moriscos empezaron a ser deportados hacia otros lugares de la Corona de Castilla, sobre todo para facilitar las operaciones militares, incluyendo a unos 20.000 moriscos habitantes de Granada que no se habían sublevado y a los que se conocía como "moriscos de paz". Debido a las penosas condiciones de la marcha, al menos uno de cada cinco moriscos murió en el camino.
La deportación provocó un gran vacío de población y produjo el hundimiento de la economía del Reino de Granada, ya que los moriscos eran su principal motor, el más productivo. Con ella, Granada perdió la mejor parte de su carácter.

El pueblo de Padules, en la Alpujarra almeriense, lleva ya cuatro años recreando las llamadas Paces de Padules, el acto de rendición que, en 1570, celebraron Don Juan de Austria y Hernando el Habaquí. Merece la pena visitar estas Jornadas de Recreación Histórica de un fin de semana de duración, que cada año suben el listón un poquito más. Todo el pueblo está volcado en su historia y es tremendamente hospitalario.



Este año puede visitar, por fin, la "IV Recreación de la Paz de las Alpujarras", y aquí dejo unas cuantas fotos de las que tomé.


Productos locales del Siglo XVI


Algunos recreacionistas, habitantes de Padules
Aben Aboo señalando a Hernando el Habaquí
Panoplia de armas y armaduras musulmanas
Arcabucero español de "Compañía Cristóbal de Mondragón y de Mercado"
"Ludus Gladiatorum Vulcanum" y "Compañía Anima Veritas"
"Cavallers d´Urrea i Dames de l´Alacaten"
Don Juan de Austria, a la izquierda
"Caballeros y Damas de la Orden de Calatrava"



Vista desde Padules en dirección a Almería
"Queixén Recreación Histórica"




Antonio Gutiérrez, alcalde de Padules y originador de esta iniciativa histórica



Las ocas, grandes protagonistas durante todo el día


Don Juan de Austria, esperando a recibir la rendición de los moriscos

Hernando el Habaquí, rindiéndose

El acto final, junto a la cruz que señala el emplazamiento original de la tienda de Don Juan de Austria
En resumen, unas Jornadas de Recreación Histórica impresionantes y muy recomendables de visitar.

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